- Caballero me da la colilla, pa´fumar un poquito.
Saco la cajetilla y le ofrezco un cigarro, con ojos iluminados y mano temblorosa saca uno.
- ¿Tiene fuego?
-Claro.
y mientras enciende el cigarrillo, me mira y cuando bota el humo, me dice:
- puta que es fácil conseguirse los vicios, pero llevo toda la mañana tratando de conseguirme una moneda para comer- y terminando de decir esto me muestra cien pesos en la mano.
sigo caminando y a mitad de cuadra suena la alarma de las doce en el centro de san bernardo.
2 comentarios:
Lo bueno para mí, es que mis vicios están estrechamente relacionados con el hambre y viceversa; saciar uno significa saciar al otro.
Gracias al vicio y a la falta de comida he bajado 5 kilos en una semana.
Gracias pobreza.
jajajaja
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