domingo, 1 de marzo de 2009
Tufo ´e perro
Los veo a través del reforzado doble del vidrio, con sus pies descalzos, su piel morena expuestas al desgaste del frío, suciedad, malos tratos y hambre. Caminando de auto en auto pidiendo solo una moneda para comer o para pagar buenos tratos al panzón de pútridos olores que a estas horas duerme en su cama, descansando los puños y palmas de la paliza propinada al par callejero durante la noche anterior y reposa la que cuelga del forcejeo contra su sumisa esclava que dijo el si, pensando en un futuro mejor. Ella aun lo hace, por eso restriega ropa ajena todas las mañanas en el tarro de metal a la salida de su casa y esconde siempre quinientos pesos en la botella de cloro bajo el fregadero, para ir donde esos brazos y ese fétido aliento no alcancen a rozar su nuca y cuello durante las noches.
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