A ver, pensemos, mejor dicho, piensa. Pienso que es terrible el hecho que deba articular lo que estoy pensando impulsado sólo por un afán egotista. Creo, que más bien, aquel impulso no es degradante, sino, todo lo contrario. Que deba negar mi ego me parece lo bastante terrible. Hace rato que dejo de lado al sujeto, y creo que hace rato me tiene a puertas de una neurosis de carácter apoteósico.
Neurosis. Vale. Deberé reconocer en mi niñez cuáles pueden ser las causas que desencadenan un malestar en mí. Primero: soy un sujeto en extremo reprimido, presento grandes cuadros de descontrol físico y mental. Síntomas: no puedo dejar de marcar, en cualquier clase texto, ya sea panfletario, literario, tecnocrático, las malditas comas. Es un acto compulsivo, una coma acá, una coma allá, allende una coma y, así. Los puntos seguidos también se me hacen problemáticos pero creo, más aún, reconozco, que éstos son un tic con algún grado de control mayor. Con las comas es distinto, es espantosamente distinto, no puedo dejar de invocarlas. Debería apostar que éstas patentan en mí un problema sexual, tan errado no me parece el punto, siempre he visto tanto en el punto y coma como en el dos puntos una relación del tipo sexual. Entonces, ambos signos cuando están juntos pareciesen proyectar una imagen del todo pornográfica: brutal y dura. Veo en esta imagen toda clase de fluidos varios, trajes de látex, humores nauseabundos y violencia, en suma: descontrol. Cada vez más lógico: el punto como pausa es un descontrol controlado y la coma, como acto compulsivo, es un descontrol declarado. Entonces, mi utilización de la coma es un visaje neurótico que responde a mis pulsaciones eternamente reprimidas. Cada vez que utilizo una coma, lo que hago es liberar algún improperio, algún orgasmo con una chica en extremo inocente, golpear a un sujeto equis, cagarme en mis pantalones, ver Dr slump, y un perenne ETC. Mientras tanto, los puntos son una catarsis controlada (si de alguna manera esto puede existir), porque son un pausa, un quiebre, en mi orden institucional, es una chuchada en susurro, una masturbación en el baño (escondido y con segundos para llevar a cabo la misión), un famoso peo en el metro. Entonces en mi escritura ¿qué puedo reconocer con la puntuación en general? básicamente un enfrentamiento social, las comas liberan mis más bajas pasiones, mis más básicas necesidades, que la sociedad no me permite realizar. Los puntos, al igual que las comas, son liberaciones, pero liberaciones controladas. El punto y coma; sexo descontrolado, los dos puntos simplemente: sexo.
Como conclusión, este texto es mi lucha psicológica con la institución que crea en mí una problemática identitaria controlando mis deseos más esenciales. Ahora bien, claramente la buena utilización de la puntuación obedece a las reglas gramaticales, y por tanto, a la institución, al sistema. En consecuencia, cada buena utilización por parte personal, potencia cada vez más mi neurosis, pero, cada vez que observe una coma rebelde, una coma que sobra o que no tiene nada que ver, cada vez que un punto se presente donde no debe presentarse, en cada uno de estos momentos, lo que está haciendo mi subconsciente es una liberación de mí pulsaciones límites. Cada, coma que, no obedezca. Que. No tenga nada que, ver, cada signo, mal puesto (claramente estos. Son intencionales. Por lo cual no deben ser tomados en cuenta), e incluso cada ausencia de. Signos gramaticales, es. Mi inconciente. Que está liberándome, Tómese. Como un orgasmo frente a sus ojos, un. Eructo en la mitad de la comida con su familia, una violación. A un monja, y así.
Presunta solución: Desalinearse, actuar, liberarse, evitar en anquilosamiento. A qué quiero llegar con esto, quizás a un nombre: Osvaldo Lamborghini, lo más factible es que todo esto sea un error de pensamiento…… Saludos..,.
2 comentarios:
La alusión al peo en el metro destaca claramente el texto que está abajo del presente texto, que no es éste, sino el texto al cual este comentario pertenece.
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